Conga: La música de los carnavales

Dicen que los campaneros negros del siglo XIX tocaban a ritmo de conga en las festividades blancas. Era su manera de exteriorizar su inconformidad con un estado político que no les permitía hacer su propia música. Pocos imaginaban en ese época que menos de un siglo después Nueva York, capital del mundo civilizado, tendría un lugar dedicado a homenajear ese ritmo cubano: El Cabaret La Conga.

Se trata de un género bailable y contable que sirve de acompañamiento a las fiestas carnavalescas. Tuvo su origen en las comunidades de negros esclavos. En su ejecución se utilizan tambores de diversos tipos, cencerros, sartenes y la corneta china, entre otros.

En el inicio del siglo XX se empleó como parte de las campañas políticas para mover a las masas populares. Por esa época estuvieron prohibidas las comparsas de carnaval. La propaganda política autorizaba el jolgorio. Una guerra entre diferentes facciones tomó el nombre de La Chambelona, debido a la conga del mismo nombre que empleaba habitualmente el Partido Liberal en sus mítines.

La conga obliga a los bailadores a levantar las piernas alternativamente y marcar una síncopa con el cuerpo. Su origen como baile de carnaval proviene de la comparsa “Los Turcos”, de Matanzas. Otras formaciones célebres tenían nombres peculiares: “La Culebra”, “El Pájaro”, “El Sapo”, “El Alacrán”. La nomenclatura tiene que ver con una leyenda africana: La de Tata Cuñengue quien al bailar aplastaba a todos los animales dañinos.

Este género cubano ha sido llevado a los salones de baile por orquestas con elaboradas instrumentaciones. Algunas formas danzarias lo han asimilado como parte de su repertorio, también la industria cinematográfica.

El importante compositor caribeño, Ernesto Lecuona, conquistó importantes éxitos con adaptaciones del ritmo. En Cuba se destaca actualmente el grupo santiaguero Sur Caribe que en su Añoranza por la conga incorporaron la sonoridad de los violines.