Danzón: El baile nacional

Makandal, hombres lobos, Petión, Toussaint Louverture, los reyes negros, el gigantesco castillo sobre una peña. Los mitos se sucedieron tras el triunfo de la Revolución Haitiana. Con los barcos de franceses expulsados de Santo Domingo anclaron en Santiago de Cuba, además, el café y las contradanzas. Dos géneros que pronto calarían hondo en la cultura cubana

Los emigrados proporcionaron en la Mayor de las Antillas esas primeras clases de costura, música, pintura, idiomas y también de bailes. Con el tiempo la contradanza francesa (2/4) derivó en una variedad autónoma: el danzón, considerado el baile nacional de Cuba tanto por su antigüedad como por haber dado origen a otros ritmos autóctonos, entre los que se encuentran el danzonete, el mambo, el chachachá, el casino, el mozambique y las comparsas

Se dice que su nombre surgió, por aumentativo de danza, “de un baile de figuras colectivo, formado por parejas provistas de arcos y ramos de flores, muy usual en la segunda mitad del siglo XIX”. El primer ejemplar conocido de esta melodía bailable se halla bajo la autoría del matancero Miguel Failde en 1879 y se titula Las alturas de Simpson. Algunos danzones utilizan elementos de otras obras como los inspirados en Rigoletto, Tosca y la Gioconda

Dentro de los bailes cubanos el danzón posee características que lo convierten en algo único, ya que alterna posturas bailables con partes de descanso ajustado a la forma musical: A-B-A-C-A-D. La introducción o fase A consta de 16 compases, no se baila y cada vez que se repite los bailadores descansan. A la parte bailable se le da el nombre de “cedazo”. Además el danzón es absolutamente instrumental

El género se ha mantenido casi sin cambios desde principios del siglo pasado. José Urfé introdujo algunas variaciones en su obra El bombín de Barreto que es quizás el ejemplo más conocido de danzón y del cual se ha extraído el canon del ritmo. Las melodías derivadas del son, otro conjunto bailable de la música cubana, determinaron que al danzón se le agregara una parte movida al final. Esta se denomina montuno y en ella algunos bailadores ejecutan figuras más difíciles que en la primera parte, pero sin soltarse de la pareja.