Festival campesino La fiesta de los Bandos en Ciego de Ávila

Majagua es una ciudad bicolor. Se encuentra en la provincia de Ciego de Ávila, en el centro de Cuba. Allí se escenifica cada año el festival campesino más famoso del país: La Fiesta de los Bandos. En ella el pueblo se divide en dos grupos, el rojo y el azul, y cada cual se esfuerza por realizar un mejor desfile.

La ciudad se fundó en el 1906, a orillas de una estación del ferrocarril. Y su tradición insignia, los bandos, surgió allá por 1920. Con posterioridad a la década de los 60 la festividad cayó en el olvido, pero se recuperó hacia 1970 debido a una iniciativa de las autoridades del Ministerio de Cultura en el territorio.

El festejo comienza un viernes, siempre en el mes de noviembre. Los jurados de la fiesta son recibidos en las afueras del pueblo. Se les advierte que no pueden vestirse ni de rojo ni de azul. Al día siguiente, sábado por la mañana, se efectúan el torneo de ensarte de la argolla, el juego de pelota entre los bandos y el desfile de las comparsas de los niños.

La noche trae la mayor cantidad de sorpresas. Cada bando llega con su espectáculo. Tienen dos horas y media para representarlo. Todo se evalúa, desde el guión hasta la voz de los actores. También la puntualidad, el vestuario.

Los bandos poseen sus personajes alegóricos: Joaquina y Pancho para los rojos, Carmela y Pepe en el azul. Las historias, cantadas en versos endecasílabos, rinden tributo a la grandeza del bando propio y tocan con saña las debilidades del enemigo.

A un costado del escenario se recrea la vida del campo cubano: los característicos bohíos y los corrales para los animales. Además se coloca parte de la vegetación autóctona y mesas con comida criolla: congrí, plátano aplastado a puñetazos, lechón asado y yuca con mojito.

El domingo temprano los jueces discuten con los representantes de cada bando la puntación otorgada a su puesta en escena. No se dicen los resultados del otro bando. Por la tarde, después que el jurado se ha marchado, se lee en la plaza cívica el resultado final de la fiesta. Después de ese veredicto a los perdedores no les queda más remedio que dejar la venganza para el año próximo.

Majagua es la cuna también de importantes bailes campesinos como La Chismosa, El Gavilán, El Zumbantonio y El Papalote. Sus parrandas, cantadas en punto camagüeyano, se consideran un alto exponente de la cultura tradicional cubana.