El misterio perdido de las Charangas de Bejucal

Cada año, a finales de diciembre, unos monstruos salen a recorrer el pueblo de Bejucal en la provincia de La Habana. Se trata de un hombre disfrazado de mujer y un personaje con tarros. Tienen casi 200 años. La gente los ha bautizado respectivamente como la Macorina y la Mujiganga.

Son personajes típicos de las Charangas de Bejucal, junto a los carnavales de Santiago y las parrandas de Remedios, una de las fiestas más populosas de Cuba. Se encuentran relacionadas con la Nochebuena, día que los dueños regalaban el día a los esclavos y estos aprovechaban para organizar sus bailes.

El nombre viene de una de las etnias africanas afincadas en la región. «Charanga» significa alborozo, fiesta familiar. Con el tiempo persistió esta denominación.

Las primeras carrozas, en 1830, se construyeron muy parecidas a las procesiones: una parihuela llevada en andas por cuatro hombres. Luego el pueblo se dividió en bandos: La Musicanga, sustantivo despectivo que agrupaba a la gente de pueblo y los esclavos, mientras Los Malayos se nutría de la gente con cierta posición.

Ya en el siglo XX se cambiaron los nombres de los barrios. La Musicanga se convirtió en La Ceiba de Plata, de color azul y el alacrán en la bandera. Por su lado Los Malayos pasaron a ser La Espina de Oro representados por un gallo sobre fondo rojo.

Hace casi cincuenta años se fundó el grupo folclórico Tambores de Bejucal, que ya recibió un Premio Nacional de Cultura Comunitaria. Ellos daban a las fiestas el ritmo necesario. Ya existe un grupo, Los tamborcitos de Bejucal, integrado por niños, que se prepara como el relevo de los mayores.

Sin embargo, contrario a lo que sucede en Remedios, se ha perdido un poco de ímpetu en las Charangas. No existe la misma rivalidad entre los barrios. El pueblo disfruta de las festividades, pero ya no se preparan las carrozas en el secreto y la emoción de hace años.

El fenómeno se puede achacar al poco arraigo que estas tienen entre niños y jóvenes. También a la tradición que se pierde por concepto de desgaste. Ahora mismo se trabaja para revertir estos males. Quizás sea demasiado tarde.