San Juan Camagüeyano: Los carnavales de Camagüey

Entre junio y julio de 1515 los españoles fundaron en Cuba una sexta villa: Santa María del puerto del Príncipe. Más tarde se le conoció por Camagüey, un nombre aborigen, y también como la Ciudad de los Tinajones, debido a la alfarería tradicional que adorna los patios interiores de sus casas.

Su fiesta insigne, el San Juan Camagüeyano, es una de las más antiguas de Cuba. Data de 1760 la primera referencia al hecho. Surgió a partir de la fusión entre las celebraciones del día de Juan Bautista y las ferias ganaderas que se organizaban en la ciudad a final de cada junio.

Con el tiempo el carnaval se extendió desde el 24 de junio, la fecha original, hasta el 29 de ese mes, fiesta de San Pedro. El San Juan enfrentó a veces un destino incierto. Estuvo prohibido durante 18 años a principios del siglo XIX. Dejó de celebrarse durante las tres guerras independentistas. Pero sobrevivió en el espíritu del pueblo camagüeyano.

Al principio el ritual se limitó a bañarse en los dos ríos que cruzan la ciudad, el Tínima y el Hatibonico. También se encendían fogatas sobre el agua. Con el tiempo se incorporaron otros ornamentos: jinetes enmascarados, bailes, música, congas, fuegos artificiales, comparsas y los imprescindibles muñecones.

El ajiaco, una especie de caldo con viandas y mucha carne de puerco, se constituyó en el alimento característico de las festividades. Se elabora en los barrios y todos los vecinos contribuyen para aportar los ingredientes necesarios. A El Matao, un personaje real, se le erigió una estatua en vida debido al sabor típico de su ajiaco.

Los carnavales en Camagüey tienen como motivo principal el establecimiento de buenas relaciones entre las personas. El vecindario tiene la última palabra. No sólo el ajiaco, las comparsas y las congas se forman en el barrio y desde allí marchan hacia la ciudad. Por eso llevan el nombre del lugar donde se conformaron: El Marquesado, Los Comandos y la Farola.

El 29 de junio se efectúa el tradicional entierro de San Pedro y termina el San Juan Camagüeyano. Transcurre en una ciudad peculiar por su arquitectura e historia. Valores que la han hecho acreedora de la condición Patrimonio Cultural de la Humanidad.