Jagüey: el árbol de Judas

En Cuba al jagüey se le toma como símbolo de ingratitud y traición, debido a que busca apoyo en otras plantas, a las que poco a poco va abrazando hasta que las ahoga. Con el nombre de Jagüey nombran los cubanos a todas las especies del género Ficus, de la familia de las Moráceas.

Son muy comunes en todo el país. Habitan toda clase de paisajes, con preferencia por los bosques, las montañas y los lugares húmedos como son las orillas de los ríos y arroyos.

Usted no puede equivocarse al verlos: un gran árbol, con jugo lechoso cauchógeno y raíces aéreas. Posee hojas alternas, enteras, brillantes. El fruto es un higo, casi siempre pequeño, pero en algunas especies alcanza un tamaño parecido al de la higuera. Sirve de alimento a los pájaros. También lo comen algunas personas.

Su madera es tierna y poco apreciada. Los cubanos la emplean en hacer y platos de madera. El latex halla uso como pegamento para cazar pájaros y para tratar las hernias y enfermedades del pecho. Los jagueyes muchas veces se utilizan como árboles de sombra en los paseos.

Los nombres que se asocian a las diferentes especies de jagüey tienen que ver con su apariencia o uso popular:

  • Jagüey Pensativo: Así llaman en una parte de la provincia de las Tunas al ficus jacquinifolia, un árbol de terrenos húmedos con el follaje colgante.
  • Jagüey Hembra: Son varias especies de ficus que poseen hojas más pequeñas de tamaño que las del llamado Jagüey macho.
  • Jagüey Polvoso: Tiene las hojas tormentosas, con venas pronunciadas y de color rojizo.
  • Jagüey Trepador: Así nombran al ficus pumila, especie trepadora que se emplea para cubrir paredes y edificios. Produce higos tan grandes como los de la higuera, pero que no son comestibles.
  • Jagüey de Río: Sólo crece en las orillas de los ríos ubicados en la costa sur del oriente de Cuba.