Ha muerto un genio moral



Cintio Vitier ha muerto. Los intelectuales cubanos lo recuerdan menos por su literatura. Vale más para ellos la valiente militancia cristiana del ensayista y poeta. Concilió una posición política de izquierda con su credo religioso. Esa actitud suya vale un aplauso.

Recientemente la Biblioteca Nacional inauguró una exposición sobre la vida y la obra de esta figura de las letras antillanas. El día 25 de septiembre Cintio celebró su cumpleaños 88. Había nacido en 1921 en la Florida (Estados Unidos), hijo del notable pedagogo Medardo Vitier.

A los 17 años publicó su primer libro, titulado Poemas. La obra llevaba un prólogo de Juan Ramón Jiménez, quien eligió además las composiciones que integraron el volumen. Más tarde colaboró con Lezama Lima en la revista Orígenes donde se codeó con personalidades establecidas de la cultura cubana: el propio Lezama, José Rodríguez Feo, el padre Ángel Gaztelu, Eliseo Diego, y la que luego se convertiría en su esposa, Fina García Marruz.

Cintió publicó Lo cubano en la poesía (1958) considerado una de los pilares del ensayo cubano en el siglo XX. Entre otras obras suyas se destacan: Hojas perdidizas (1988) y Poemas de mayo a junio (1990) Cincuenta años de poesía cubana (1952), y Ese sol del mundo moral, sobre la ética martiana.

Premio Nacional de Literatura del 1988, recibió además el Juan Rulfo en el 2002, así como la medalla de Oficial de Artes y Letras de Francia, la ausencia de Cintio Vitier golpea con fuerza el panorama artístico de la Mayor de las Antillas.