Las paradojas de los vuelos entre Cuba y Estados Unidos


Cuba se convertirá en un gran destino turístico del Caribe

Mientras un comunicado informa que se ampliaron las operaciones aéreas entre Cuba y Estados Unidos, otra nota recalca que el gobierno de este último país se ha opuesto terminantemente a que sus ciudadanos viajen como turistas a la pequeña isla caribeña.

Las paradojas cruzan el estrecho de la Florida constantemente, pues por un lado la corporación Havanatur Celimar asegura que los aeropuertos de Santa Clara y Manzanillo se incorporaron al selecto grupo de las instalaciones que pueden recibir vuelos desde el gigante norteño, algo que ya hacían en La Habana, Cienfuegos, Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba.

También dice que además de Miami, Nueva York y Los Ángeles, los pasajeros provenientes de Tampa, Fort Lauderdale, Baltimore, Chicago, Atlanta, New Orleans, Dallas, Houston y San Juan (capital de Puerto Rico) podrán embarcarse rumbo a Cuba siempre que tengan a mano como justificación algún evento académico, científico, deportivo, religioso o cultural.

Sin embargo, la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC), dependencia del Gobierno de los Estados Unidos, ha movido el dedito para aclarar que los viajes de estadounidense deben estar guiados por los intercambios pueblo a pueblo, pero nunca de índole turística.

Esta oficina regula también el gasto diario que sus ciudadanos pueden hacer en la isla caribeña y prohíbe el ingreso a territorio de Estados Unidos de souvenirs o cualquier tipo de objeto producido en Cuba.

Sin embargo, tal parece que los estadounidenses y en especial los cubanoamericanos sí quieren viajar a Cuba, sí quieren comerciar con Cuba y lo que es peor, sí quieren invertir en Cuba.

Desde que en 1978 se reiniciaron los vuelos entre ambos países la cifra de ciudadanos de Estados Unidos que visitan su vecino antillano con cualquier pretexto sólo hace crecer y crecer.

Al parecer la fruta prohibida es un bocado lo suficientemente apetitoso como para burlar las duras sanciones económicas que imponen en Estados Unidos al que se atreve a burlar las recomendaciones de la OFAC.

Y al cabo de tanto tiempo uno no puede dejar de preguntarse: ¿no será que la prohibición dictada por la Casa Blanca es la mejor propaganda que puede hacerse a las bellezas cubanas?
 

 

 

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