¿Por qué Pinar del Río es el campeón del béisbol cubano?


El juego colectivo fue la carta de triunfo de los campeones nacionales

Sin Yobal Dueñas, Alexey Ramírez, ni Yuniesky Maya, el equipo de Pinar del Río ganó el campeonato cubano de béisbol apoyado en tres muletas: juego colectivo, precisión y modestia.

Los atletas que acabo de mencionar son grandes peloteros, eso lo han demostrado en las mismísimas Grandes Ligas de Estados Unidos, pero curiosamente ninguno de ellos pudo arrastrar al equipo por la senda de la victoria pues las últimas dos veces que llegaron a la final fueron derrotados por un Santiago de Cuba implacable.

No es este tampoco el seleccionado que ganó en el 1998, contando entre sus filas a varios de los mejores deportistas que han pasado por las Series Nacionales: Omar Linares, José Ariel Contreras, Pedro Luis Lazo y Faustino Corrales.

El Pinar del Río de ahora no poseía ni una sola estrellita, pues Peraza, el gordo y jonronerísimo Peraza, tuvo que limpiar el banco durante varios días cuando bajó su rendimiento habitual.

No tuvo el equipo campeón ni un solo nombre ilustre para darle el calificativo de héroe, tampoco nadie que se robara el show y aunque el guajiro Yosvani Torres implantó récord de juegos ganados para un play off, con seis, la gente ni se enteró de tan secreto como lo hizo.

Y mientras se quedaba atrás Granma con su potente batería, Villa Clara y su historia, el pitcheo de La Habana y la mecánica spirituana, Pinar del Río pasó por encima de Cienfuegos y de su estrella principal, el jonronero José Dariel Abreu, porque, amigos míos, nueve bates pueden más que uno.

Después de apabullar a Cienfuegos en semifinales los pinareños fueron a la final con la certidumbre de que se enfrentaban a un Ciego de Ávila muy peligroso, y sin menospreciar ni una vez al rival pusieron a funcionar una maquinaria de juego que dejó sin alternativas a Roger Machado.

Hay que quien dice que los partidos se ganan gracias al esfuerzo de los atletas y que son los managers los causantes de la derrota, pero esta vez los aplausos se los llevó Alfonso Urquiola, el director de Pinar del Río, pues supo darle a cada uno la tarea que podía hacer bien.

Les comento esto, mis amigos, porque nadie contaba con el equipo de Pinar del Río al inicio de la 50 Serie Nacional de Béisbol y ahora resulta que no sólo se cosecha allí el mejor tabaco del mundo, sino que hasta en la pelota siempre hay que contar con ellos.

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