Cuba Libre: El cóctel nacional de Cuba

Hay quien dice que en Cuba el Ron es el pasatiempo nacional. El ron se elabora a partir de la destilación de jugos de caña de azúcar. La bebida se envejece en toneles de roble durante tres años o más. Llega a alcanzar 40 o 45 grados. Cuba lo produce en grandes cantidades. A nivel internacional se reconoce la gran calidad de su marca Havana Club.

La cultura etílica de los cubanos va más allá de bares y cantinas. Trasciende las puertas de los locales habilitados para ello e invade esquinas, calles, estadios. Hay quien dice que tiene poderes afrodisíacos. Una mesa de dominó, un juego de pelota, hasta el amor mismo tienen un sabor diferente al condimentarlos con el ron.

En los tiempos de las guerras independentistas los mambises, una especie de guerrilla nacionalista, llevaron el ron a los bosques que les servían de refugio. Allí, para aliviarse del frío y el hambre, lo consumían mezclado con miel de abejas, un producto que abunda mucho en la campiña cubana.

A la bebida le pusieron Cuba Libre, a semejanza del grito que daban los mambises al atacar a los colonialistas españoles. Después de terminada la guerra el cóctel, refrescante y muy apropiado para el clima se popularizó en todo el país, en todas sus ciudades y se le declaró cóctel nacional de Cuba.

La influencia de los norteamericanos determinó que a principios del siglo XX se sustituyera la miel da abeja por Coca Cola. Hacia 1902 se veía como la unión del cubanísimo ron con la bebida insignia de los norteamericanos. El cóctel se convirtió en un símbolo de amistad entre los dos pueblos.

La lista de ingredientes para elaborarlo quedó de la siguiente manera: 3 onzas (una onza equivale a 30 mililitros o 30 gramos) de hielo cuadriculado, refresco Coca Cola, una onza y media de ron Havana Club Añejo Blanco, y unas tajadas de limón.

Se vierte el hielo en un vaso de ocho onzas (collins o zombie), luego el ron y al final se completa con Coca Cola. El limón se puede agregar de tres formas: unas pocas gotas, se coloca la rodaja en el borde del vaso o se deja que el cliente lo añada a su gusto. Se sirve acompañado de un revolvedor que en Cuba tiene el logotipo de la marca Havana Club.