Cañá de azúcar: la dulzura de los campos cubanos

La caña de azúcar no es originaria de Cuba, sino de Asia. Fue traída de Santo Domingo en el 1535. Su nombre es Saccharum officinarum y hasta hace poco constituyó el principal sector económico del país.

De la caña se extrae la azúcar, el ron cubano, melaos, guarapo y algunos componentes bioquímicos necesarios para la industria farmaceútica. Las variedades preferidas de los cubanos son la demerara, la medialuna, la Cuba híbrida y la Maragüez.

También se ha impulsado la siembra de Cristalina, la Blanca y la Cinta.

Durante muchos años el cultivo y procesamiento de la caña fue una tradición para los cubanos. Los bateyes, asentamientos poblacionales alrededor de las fábricas procesadoras, se convirtieron en grandes núcleos urbanos. Las fechas de inicio y fin de la zafra alcanzaron el rango de fiesta nacional.

Los bajos rendimientos del sector y la progresiva baja de los precios de la producción en el mercado internacional hicieron que el subsidio otorgado por el gobierno cubano a la industria azucarera alcanzara los 300 millones de USD anuales.

Aunque todavía se le cultiva extensamente, las cosas han cambiado desde entonces. A partir del 2002 se efectuó una reestructuración de la industria azucarera que hizo necesario direccionar la producción de casi la mitad de los municipios del país y reubicar al medio millón de obreros que trabajaba en ella.

Una gran parte de las fábricas procesadoras, los centrales, desaparecieron. Sólo el 10% de ellos, unos 100, continuaron la molienda. En Cuba prácticamente sólo se produce azúcar para satisfacer las demandas del mercado interno.